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28-09-18 Prensa

Dolor de cabeza.

Síntoma frecuente pero mal tratado.

Las cefaleas se presentan como un problema de salud habitualmente subestimado, desconocido y sin el tratamiento adecuado. La automedicación y la falta de consulta al médico especialista contribuyen a agravar su impacto.


La cefalea es uno de los motivos de consulta médica más frecuente: uno de cada dos adultos presentó algún tipo de cefalea en el último año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La cefalea tipo tensional y la migraña ocupan respectivamente el segundo y tercer lugar en prevalencia mundial de enfermedades, solo superadas por la caries dental.


En tanto, la Sociedad Neurológica Argentina (SNA) estima que siete de cada diez consultas a un profesional de la especialidad son por cefaleas. 


A pesar de su elevada incidencia, sólo una minoría de las personas que las sufren recibe un diagnóstico apropiado debido a diferentes obstáculos, tales como la dificultad en el acceso a la consulta especializada, la falta de educación en salud y la expectativa del paciente. 


Las cefaleas se dividen en dos tipos: primaria (el dolor de cabeza es el principal síntoma de la enfermedad. A este grupo pertenecen la cefalea tensional, en racimos y la migraña) y secundaria (cuando el dolor de cabeza está asociado a otra enfermedad).


 "Hay más de 100 tipos de cefaleas primarias distintas y más de 300 por causas secundarias. Pueden ser un síntoma de diferentes condiciones o una patología en sí misma, abarcando un espectro de entidades inofensivas hasta aquellas que ponen la vida en peligro. El dolor es causado por la alteración de estructuras sensibles como músculos, nervios, vasos, tejidos subcutáneos, ojos, oídos, senos paranasales y membranas mucosas, entre otros", detalla el doctor Osvaldo Bruera, médico neurólogo de Ineba, especialista en cefaleas.


 "A pesar de ser algo tan común, solo una minoría de las personas que las sufren recibe un diagnóstico apropiado formulado por un profesional sanitario", advierte el experto, para luego añadir: "A escala mundial las cefaleas han sido subestimadas, se conocen mal y no reciben el tratamiento adecuado". 


Asimismo, el profesional subraya el carácter incapacitante de las cefaleas al apuntar que en el Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad, actualizado en 2015, la migraña por sí sola representó la sexta causa mundial de los años perdidos por discapacidad. "Se compara un día de migraña como un día de cuadriplejía, psicosis aguda o demencia", agrega Bruera.
 
MIGRAÑAS

En lo que respecta específicamente a la migraña, enfermedad neurológica compleja e incapacitante, se estima que afecta aproximadamente al 10% de la población mundial. Sin embargo, el 44% de quienes la padecen desconoce su diagnóstico. 

Esta enfermedad, caracterizada por ataques recurrentes de dolor de cabeza de gran intensidad que suele acompañarse de síntomas asociados como vómitos, náuseas, mayor sensibilidad a la luz y al sonido, es tres veces más común en mujeres que en hombres y afecta con una mayor frecuencia a personas de entre 15 y 50 años. 


Los síntomas varían entre los pacientes y en ocasiones entre las distintas crisis de un mismo paciente. Los ataques de migraña pueden durar desde horas hasta dos o tres días. Además, la mayoría de las personas no pueden desenvolverse normalmente durante un ataque ya que quedan seriamente afectadas. Durante las crisis, quienes la padecen se ven limitados para realizar actividades laborales, familiares, académicas yo sociales. 


"La migraña puede ser con o sin aura. Asimismo, puede ser de tipo episódica o crónica dependiendo de la cantidad de ataques que se haya tenido en los últimos tres meses. La crónica se diferencia por ser la que presenta más de 15 días de cefalea al mes, donde al menos ocho episodios tienen características de migraña. Otras categorías son la asociada al ciclo menstrual y la menstrual pura donde los factores hormonales forman parte del riesgo de desencadenar un ataque", precisa la SNA.


Los ataques de migraña pueden presentar cuatro etapas claras:

1. Pródromo. Un 30 a 40% de las personas con migraña presenta síntomas premonitorios (pródromo), que se anticipan al dolor desde unas pocas horas hasta 72 horas antes. Se caracteriza por cambios de humor, en el apetito, fatiga, o dolor muscular.

2. Aura. Se estima que el 25% los que sufren migraña presenta síntomas sensitivos característicos como visión de luces intermitentes o la presencia de líneas en zigzag en el campo visual, llamados aura. Esta puede presentarse desde unos minutos a una hora previa al dolor, y los síntomas ceden una vez que comienza la migraña. También pueden presentarse alteraciones sensoriales o motoras, como dificultad para hablar.

3. Dolor de cabeza durante el ataque de migraña y síntomas asociados. La mayoría de las personas presenta cefaleas con una duración que puede ir desde cuatro hasta 72 horas. Suele comenzar con síntomas leves e ir aumentando hasta ser una cefalea de gran intensidad que lleva a que la persona interrumpa sus actividades hasta que ceda el dolor. Este dolor se caracteriza por ser pulsátil, unilateral, puede afectar la región del rostro o cuello, su intensidad aumenta con los movimientos, y no suele mejorar con analgésicos comunes. Puede asociarse a náuseas, vómitos, sensibilidad exagerada a la luz, olores y al sonido.

4. Posdromo. El 70% de los pacientes presenta una fase de posdromo que puede durar unas horas o días. Se caracteriza por falta de apetito, dolor muscular, confusión y fatiga.


DESENCADENANTES

Un elevado porcentaje de personas migrañosas reconoce en algún elemento concreto la capacidad de desencadenar sus crisis. Sin embargo, no todas estas situaciones desencadenan ataques siempre ni en todas las personas. Según estudios publicados desde 1984, los factores más habituales son:

* Psicológicos: como el estrés, la ansiedad y la depresión;

* Hormonales: en períodos premenstruales y menstruales, durante la ovulación o en momentos anovulatorios, y en procesos de terapias hormonales sustitutivas;

* Producidos por cambios de horarios: en períodos post-estrés como fines de semana o vacaciones;

* Alimentarios: generados por ingesta de alcohol, quesos, ayuno, comidas ricas en nitritos, glutamato monosódico y aspartamo;

* Ambientales: estímulos visuales, olores, cambios atmosféricos, altitud elevada;

* Sueño: ya sea por exceso o por falta de un cantidad adecuada de horas de descanso;

* Fármacos: nitroglicerina, reserpina o estrógenos;

* Otros: traumatismos craneales, ejercicio físico o fatiga.


"Estos mismos desencadenantes se pueden clasificar en controlables y no controlables. Entre los primeros encontramos el estrés, hoy la razón más frecuente por ser una respuesta a un estímulo emocional que genera ansiedad", remarca Bruera quien para reducir el estrés y gestionar los síntomas recomienda realizar actividad física aeróbica y ejercicios de relajación como yoga y respiración. 


Además del estrés, el experto señala que otros desencadenantes controlables son la ansiedad, los horarios de sueño (es importante que la persona migrañosa pueda tener un sueño reparador), las comidas (que deben ser frecuentes y regulares), los alimentos (que pueden precipitar ataques) y el café, entre otros.


CAFE: ¿SI O NO?

Según comenta el neurólogo de Ineba, muchas personas que sufren de migraña están interesadas en saber qué deben hacer con el café y otros estimulantes. "En principio, no se deben prohibir los estimulantes como la cafeína, aunque no se debe tampoco realizar un consumo excesivo", aclara.


"El café o la cafeína actúan como un arma de doble filo. Por un lado, tomarlo durante una migraña o justo al iniciarse el ataque puede ayudar a disminuir el dolor. Esto es porque la cafeína actúa como un vasoconstrictor de los vasos meníngeos cerebrales y ayuda a la absorción de los analgésicos y estimula el sistema nervioso central. Pero por otro, su consumo diario excesivo es malo porque genera una dependencia que, al suprimirse bruscamente, da lugar a un síndrome de abstinencia que desencadena el dolor, además de interferir en un buen descanso, al dificultar el sueño reparador y ser un excitante que aumenta la ansiedad", explica el especialista.


SIN CONTROL

Entre las causas no controlables de dolores de cabeza se encuentran los cambios meteorológicos, el ciclo menstrual de las mujeres y la estimulación de los sentidos.


 "En cuanto al clima, hay estudios que indican que los vientos cálidos, la exposición solar excesiva y los cambios bruscos de tiempo pueden ser factores que generen cefaleas, aunque en un cambio de tiempo hay muchas variables que pueden modificarse, por lo que es difícil identificar cuál es el fenómeno meteorológico específico causante de la crisis", argumenta Bruera.


Respecto del ciclo menstrual, la mitad de las mujeres migrañosas reconoce una relación entre sus migrañas y este factor. Suelen tener los ataques unos días antes, durante o poco después de la menstruación. "Se cree que la migraña se relaciona con el descenso de los niveles de estrógenos que se produce antes de la menstruación", añade el profesional.


Por último, algunas personas relatan que estar sometidas a una estimulación sensorial intensa, ya sea visual, auditiva u olfatoria, les puede provocar una migraña. "Los estímulos visuales intensos capaces de desencadenar migraña pueden ser de cualquier tipo, especialmente si son intermitentes. A nivel auditivo es similar, aunque podría afectar más el estar expuesto a un estímulo auditivo constante. También es frecuente que las personas que sufren migrañas refieran que determinados olores les provocan ataques", insiste.


TRATAMIENTO

Según remarca el neurólogo, la población general "no sabe mucho acerca de las cefaleas y no considera que sean una enfermedad grave porque se presentan generalmente por episodios, no son mortales ni se contagian". 


"Las bajas tasas de consulta en los países desarrollados indican que muchos enfermos desconocen la existencia de tratamiento eficaz y se calcula que la mitad de las personas que padece cefalea se automedica", prosigue Bruera.


La finalidad de un tratamiento médico para la cefalea guiado por un especialista es vivir mejor. "No solamente se busca reducir los ataques de dolor -aunque éste sea un objetivo clave-, sino también reducir su impacto sobre las actividades, la sociabilidad y el estado de ánimo", enfatiza.


El tratamiento -preventivo y analgésico- "tiene como objetivo la remisión o la reducción significativa de las características de los ataques de dolor: su frecuencia, su duración, su intensidad, sus síntomas, y sin sufrir ningún tipo de efecto adverso atribuible a la medicación administrada o que éste sea aceptable", concluye el experto.

 

FUENTE:  LA PRENSA


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